Los postbióticos son uno de los conceptos que más interés han despertado en los últimos años, tanto en nutrición como en cosmética. Si los prebióticos y los probióticos ya te sonaban, los postbióticos son el tercer elemento de la ecuación: las sustancias que generan los microorganismos beneficiosos y que, sin necesidad de estar vivos, pueden aportar efectos positivos al organismo y a la piel.
En esta guía te explicamos qué son los postbióticos, en qué se diferencian de prebióticos y probióticos, cómo se producen, para qué sirven según la evidencia disponible y, sobre todo, cómo actúan sobre la microbiota cutánea y por qué se han convertido en un ingrediente clave en el cuidado de la piel sensible y atópica.
Qué Son los Postbióticos
Los postbióticos son preparaciones de microorganismos inanimados, es decir, no vivos, y de sus componentes o de las sustancias que producen, que aportan un beneficio para la salud de quien los recibe. Dicho de forma sencilla, son el resultado de la actividad de las bacterias beneficiosas, sobre todo durante los procesos de fermentación.
Definición Científica de Postbiótico
En 2021, la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP) publicó un consenso que definió el término de forma oficial: un postbiótico es una «preparación de microorganismos inanimados y/o sus componentes que confiere un beneficio para la salud del huésped».
Esta definición tiene dos matices importantes. Por un lado, el microorganismo de partida debe estar bien identificado, hasta el nivel de cepa, y su inactivación debe ser deliberada y controlada, por ejemplo mediante calor. Por otro, el beneficio tiene que estar demostrado: no basta con que una sustancia proceda de una bacteria para considerarla postbiótico.
Antes de este consenso se usaban nombres muy variados para referirse a lo mismo, como paraprobióticos, probióticos inactivados, fermentos o lisados bacterianos. Hoy todos ellos se agrupan bajo el paraguas de los postbióticos, aunque en el etiquetado cosmético siguen apareciendo con nombres como Lactobacillus Ferment o Bifida Ferment Lysate.
Qué Compuestos Forman un Postbiótico
Un postbiótico puede contener células bacterianas inactivadas completas, fragmentos de su pared celular y una amplia variedad de metabolitos producidos durante la fermentación. Entre los compuestos más estudiados destacan:
- Ácidos grasos de cadena corta, como el butirato, el acetato y el propionato, muy relevantes en la salud intestinal.
- Péptidos y bacteriocinas, pequeñas proteínas con actividad frente a microorganismos no deseados.
- Ácidos orgánicos, como el ácido láctico, que ayudan a mantener un pH ligeramente ácido.
- Polisacáridos, enzimas y vitaminas del grupo B y K generadas por las propias bacterias.
- Componentes de la pared celular, como los ácidos teicoicos o los peptidoglucanos, capaces de comunicarse con las células del sistema inmunitario y de la piel.
La composición exacta depende de la cepa, del medio de cultivo y del método de inactivación, por eso cada postbiótico tiene un perfil de efectos propio.
Diferencias Entre Prebióticos, Probióticos y Postbióticos
La diferencia entre prebióticos, probióticos y postbióticos está en su naturaleza y en el papel que cumplen. Los prebióticos son el alimento: fibras y otros compuestos que nutren de forma selectiva a las bacterias beneficiosas. Los probióticos son los microorganismos vivos que, administrados en cantidad adecuada, aportan un beneficio. Y los postbióticos son esos microorganismos ya inactivados y las sustancias que producen.
Una forma fácil de recordarlo es pensar en una cadena: el prebiótico alimenta, el probiótico trabaja y el postbiótico es el resultado de ese trabajo. Los tres se complementan y, de hecho, en el intestino conviven de forma natural. Cuando se combinan prebióticos y probióticos en un mismo producto se habla de simbióticos.
La gran ventaja de los postbióticos frente a los probióticos es su estabilidad. Al no contener bacterias vivas, no necesitan frío, no pierden actividad con el tiempo de la misma manera y son más fáciles de incorporar a alimentos y cosméticos sin que el resto de la fórmula, como los conservantes, les afecte. También se consideran más seguros en personas con el sistema inmunitario debilitado, ya que no existe riesgo de que un microorganismo vivo prolifere donde no debe.
Si quieres profundizar en cómo encajan las tres piezas en el cuidado cutáneo, te lo contamos en nuestro artículo sobre probióticos, postbióticos y prebióticos y sus diferencias.
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Cómo se Producen los Postbióticos
Los postbióticos se producen siempre a partir de la actividad de microorganismos beneficiosos, ya sea de forma natural en nuestro cuerpo o de manera controlada en un laboratorio. En ambos casos, la fermentación es el proceso clave: las bacterias transforman los nutrientes disponibles y liberan compuestos con actividad biológica.
En el Intestino, a Partir de la Fibra
Nuestro intestino es una auténtica fábrica de postbióticos. Cuando consumimos fibra, como la de las legumbres, la avena, las verduras o la fruta, no la digerimos en el estómago, sino que llega al colon, donde la microbiota intestinal la fermenta.
De esa fermentación surgen, sobre todo, los ácidos grasos de cadena corta. El butirato, por ejemplo, es la principal fuente de energía de las células que recubren el colon y contribuye a mantener la integridad de la barrera intestinal. Por eso una dieta pobre en fibra se traduce también en una menor producción de postbióticos.
Este mecanismo explica por qué cuidar la microbiota a través de la alimentación tiene efectos que van más allá del intestino: parte de los metabolitos producidos pasan a la circulación y participan en la regulación del sistema inmunitario.
Mediante Fermentación Controlada
Para su uso en suplementos, alimentos funcionales y cosmética, los postbióticos se obtienen en laboratorio. El proceso parte de una cepa concreta y bien caracterizada, normalmente de los géneros Lactobacillus o Bifidobacterium, que se cultiva en un medio nutritivo en condiciones controladas.
Una vez terminada la fermentación, las bacterias se inactivan mediante calor, presión o radiación, y en algunos casos se rompen sus células para liberar su contenido, lo que da lugar a los llamados lisados. Después, el fermento se filtra y se estandariza para que cada lote tenga la misma composición.
Este control es fundamental: garantiza que el ingrediente final sea estable, seguro y reproducible, y permite estudiar sus efectos de forma rigurosa, algo imprescindible para que pueda considerarse un verdadero postbiótico.
Para Qué Sirven los Postbióticos: Beneficios Según la Evidencia
Los postbióticos sirven para apoyar el equilibrio de la microbiota, reforzar las barreras del organismo, como la intestinal y la cutánea, y modular la respuesta inmunitaria e inflamatoria. Es un campo de investigación joven, así que conviene distinguir entre los beneficios con más respaldo y los que todavía son prometedores.
Salud Digestiva
Es el ámbito con más estudios. Los ácidos grasos de cadena corta nutren las células del colon y ayudan a mantener unidas las uniones que sellan la pared intestinal, lo que limita el paso de sustancias indeseadas al organismo.
Algunos postbióticos procedentes de cepas inactivadas de Lactobacillus o Bifidobacterium se han estudiado en problemas como la diarrea infantil o el síndrome del intestino irritable, con resultados alentadores, aunque la eficacia depende de cada cepa y de cada preparación concreta.
Su ventaja frente a los probióticos es que no necesitan colonizar el intestino para actuar, ya que aportan directamente las sustancias activas.
Sistema Inmunitario e Inflamación
Los componentes de la pared bacteriana y algunos metabolitos son reconocidos por las células inmunitarias, que responden ajustando su actividad. Por eso se atribuye a los postbióticos un efecto inmunomodulador: ayudan a que el sistema de defensa responda de forma más equilibrada.
En la práctica, esto se traduce en una posible reducción de la inflamación de bajo grado y en un apoyo a las defensas, con estudios que exploran su papel en infecciones respiratorias o en alergias. Son resultados interesantes, pero todavía se necesitan más ensayos en personas para establecer recomendaciones generales.
Metabolismo y Otros Beneficios en Estudio
La investigación también analiza la relación de los postbióticos con el control de la glucosa, el colesterol, el peso corporal e incluso el estado de ánimo, a través del llamado eje intestino-cerebro. Buena parte de estos datos proceden de estudios en animales o de ensayos pequeños, por lo que deben interpretarse con prudencia.
Lo que sí está claro es que los postbióticos no actúan solo en el intestino. Su capacidad para reforzar barreras y calmar la inflamación ha abierto la puerta a su uso sobre la piel, donde la microbiota cutánea desempeña un papel igual de importante.
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Postbióticos Para la Piel: Cómo Actúan Sobre la Microbiota Cutánea
Los postbióticos actúan sobre la piel ayudando a reequilibrar su microbiota, reforzando la función barrera y mejorando la hidratación. La piel alberga millones de microorganismos que, cuando están en equilibrio, la protegen frente a agresiones; cuando ese equilibrio se rompe, conocido como disbiosis, aparecen sequedad, sensibilidad o brotes de afecciones como la dermatitis atópica.
Reequilibran la Microbiota de la Piel
En una piel sana predominan bacterias beneficiosas como Staphylococcus epidermidis, que compiten con los microorganismos potencialmente problemáticos y contribuyen a mantener el pH ácido de la piel. En la piel atópica, en cambio, se observa con frecuencia una colonización excesiva por Staphylococcus aureus, asociada a más inflamación y picor.
Algunos postbióticos aplicados sobre la piel favorecen el crecimiento de S. epidermidis y dificultan la colonización por S. aureus, ayudando a recuperar un ecosistema más diverso y equilibrado. Es un enfoque distinto al de los antibacterianos tradicionales: no se trata de eliminar microorganismos, sino de crear un entorno que favorezca a los beneficiosos.
Si quieres saber más sobre este ecosistema invisible, te lo explicamos en nuestra guía sobre la microbiota de la piel.
Refuerzan la Función Barrera
La barrera cutánea es la capa más externa de la piel, encargada de retener el agua y de frenar la entrada de irritantes y alérgenos. Una de sus piezas clave es la filagrina, una proteína estructural que mantiene unidas las células de la capa córnea y que, al degradarse, da lugar a parte del factor natural de hidratación.
Ciertos postbióticos estimulan la producción de filagrina y de otros componentes de la barrera, lo que ayuda a que la piel recupere su integridad. Esto es especialmente relevante en la piel atópica, en la que la filagrina suele estar disminuida y la barrera es más permeable.
Una barrera más fuerte se traduce en una piel menos reactiva, que tolera mejor los cambios de temperatura, el roce o el agua. Puedes ampliar este tema en nuestro artículo sobre la función barrera de la piel.
Hidratan y Calman la Piel Sensible
Al mejorar el estado de la barrera, los postbióticos reducen la pérdida de agua a través de la piel y aportan una sensación de confort inmediata. La piel se nota menos tirante, más flexible y con menos tendencia a descamarse.
Además, su efecto inmunomodulador ayuda a calmar la piel sensible y a reducir la sensación de picor y rojez, sin los inconvenientes de otros activos más agresivos. Por eso se han convertido en un ingrediente habitual en productos para pieles delicadas, incluidas las de bebés y niños.
Conviene recordar que un cosmético con postbióticos ayuda a cuidar la piel, pero no trata enfermedades: ante una dermatitis o cualquier afección diagnosticada, el seguimiento del dermatólogo o del pediatra sigue siendo imprescindible.
Postbióticos en Cosmética: Lactobacillus Ferment y Otros Ejemplos
En cosmética, los postbióticos se utilizan como activos para cuidar la microbiota cutánea y la barrera de la piel. Suelen aparecer en la lista de ingredientes (INCI) como fermentos o lisados de bacterias, y se incorporan a todo tipo de productos, desde limpiadores hasta cremas de tratamiento.
Qué Es el Lactobacillus Ferment
El Lactobacillus Ferment es un postbiótico obtenido de la fermentación de bacterias del género Lactobacillus, las mismas que intervienen en la elaboración del yogur o del kéfir. Tras la fermentación, las bacterias se inactivan y se obtiene un ingrediente estable, con los metabolitos y componentes celulares responsables de su actividad.
Un ejemplo es Symferment®, el postbiótico que utilizamos en algunas de nuestras fórmulas. Sus propiedades principales son tres: favorece el crecimiento de S. epidermidis y reduce la colonización por S. aureus, muy presente en las pieles sensibles y con dermatitis atópica; refuerza la función barrera al estimular la producción de filagrina; y aporta hidratación, proporcionando confort y evitando la deshidratación de la piel.
Otros Postbióticos Habituales en Cosmética
Además del Lactobacillus Ferment, en las etiquetas de los cosméticos puedes encontrar otros postbióticos frecuentes:
- Bifida Ferment Lysate: lisado de bifidobacterias muy utilizado en sérums y cremas para pieles sensibles.
- Lactococcus Ferment Lysate: otro lisado bacteriano orientado a reforzar la barrera y la defensa de la piel.
- Saccharomyces Ferment y Galactomyces Ferment Filtrate: fermentos de levaduras con efecto hidratante y suavizante.
- Vitreoscilla Ferment: utilizado en fórmulas calmantes para pieles reactivas.
Cada uno tiene un origen y un perfil diferente, por lo que no son intercambiables entre sí: su eficacia depende de la cepa, de la concentración y de la fórmula completa.
Para Qué Tipos de Piel Están Indicados
Los postbióticos son adecuados para casi todos los tipos de piel, pero resultan especialmente interesantes en aquellas cuya microbiota o barrera están alteradas. Es el caso de la piel con tendencia atópica, la piel sensible y reactiva, la piel seca o deshidratada, y las pieles con tendencia a la rosácea o al acné, en las que el equilibrio microbiano también desempeña un papel.
Su buena tolerancia permite usarlos en productos para toda la familia, incluidos los bebés, siempre en fórmulas diseñadas y testadas para ellos. También son útiles en zonas sometidas a roce o sequedad, como manos y pies.
Si tu piel es atópica, puede interesarte nuestra información sobre la dermatitis atópica y cómo cuidarla en el día a día.
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Alimentos Que Contienen Postbióticos
Los alimentos que contienen postbióticos son, sobre todo, los alimentos fermentados, ya que durante la fermentación las bacterias y levaduras generan metabolitos beneficiosos. Incluso cuando el alimento ha sido pasteurizado o cocinado y sus microorganismos ya no están vivos, conserva parte de esos compuestos.
Entre los más habituales están:
- Yogur y kéfir, fermentados por bacterias lácticas.
- Chucrut y kimchi, verduras fermentadas tradicionales.
- Miso, tempeh y salsa de soja fermentada de forma tradicional.
- Kombucha, una bebida de té fermentado.
- Encurtidos fermentados de forma natural y pan de masa madre.
- Vinagre de manzana sin pasteurizar.
Además de consumirlos directamente, puedes favorecer que tu propio intestino fabrique postbióticos con una dieta rica en fibra prebiótica: legumbres, avena, cebolla, ajo, puerro, alcachofa, espárragos o plátano poco maduro. Una alimentación variada y rica en vegetales es, de hecho, la mejor manera de cuidar la microbiota.
Ten en cuenta que comer alimentos fermentados beneficia sobre todo al intestino; para cuidar la microbiota de la piel de forma directa, el aliado son los cosméticos formulados con postbióticos.
¿Son Seguros los Postbióticos? Precauciones
Sí, los postbióticos se consideran ingredientes seguros y bien tolerados, tanto en alimentación como en cosmética. Al no contener microorganismos vivos, se elimina el riesgo de infección que en casos muy concretos se ha descrito con los probióticos en personas inmunodeprimidas.
En la piel, las reacciones son poco frecuentes y, cuando se producen, suelen deberse a otros componentes de la fórmula, como perfumes o conservantes. Aun así, conviene seguir unas precauciones básicas:
- Haz una prueba de tolerancia antes de usar un cosmético nuevo, aplicando una pequeña cantidad en la cara interna del antebrazo.
- Elige productos testados dermatológicamente y, en el caso de bebés y niños, formulados específicamente para ellos.
- No los apliques sobre heridas abiertas ni eccemas muy activos sin indicación médica.
- Si tienes una enfermedad de la piel diagnosticada, úsalos como complemento y no como sustituto del tratamiento indicado por tu dermatólogo.
- Antes de tomar suplementos con postbióticos, consulta con tu médico o farmacéutico, sobre todo en el embarazo, la lactancia o si tomas medicación.
Recuerda también que el término postbiótico no garantiza por sí mismo un efecto concreto: lo importante es que el ingrediente proceda de una cepa identificada y que su eficacia esté respaldada por estudios.
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