Solemos relacionar la radiación solar con las quemaduras, el bronceado o ese calorcito que sentimos en la piel. Pero, ¿sabes que además de estos efectos, tiene muchos otros en nuestra piel?
En este blog te contamos qué es la radiación solar, qué tipos de rayos existen y cómo pueden afectar a nuestra piel.
¿Qué es la radiación solar?
La radiación solar es la energía que nos llega del sol y que está presente siempre que estamos expuestos a él. Está compuesta por un espectro muy grande de distintos tipos de rayos, algunos llegan a la tierra, otros no y cada uno afecta a nuestra piel de manera distinta. Los que llegan a la tierra y afectan a nuestra piel son:
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Rayos ultravioleta (UV)
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Luz visible
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Radiación infrarroja (IR-A)
Cómo llega la radiación solar a la tierra
Antes de llegar hasta nosotros, la radiación solar atraviesa la atmósfera. Parte se filtra por el camino, pero otra parte consigue llegar hasta la superficie y, por tanto, hasta nuestra piel.
La cantidad de radiación que recibimos puede variar según diferentes factores, como:
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La hora: Las horas centrales del día son las de mayor incidencia solar.
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La época del año: En verano, nos llega más radiación solar, por esto es más fácil quemarnos.
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La altitud: A mayor altitud, mayor incidencia de la radiación.
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La capa de ozono: Nos sirve de filtro para cierta parte de la radiación solar.
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Las condiciones del entorno: si estamos en superficies muy claritas como la playa o la nieve, los rayos rebotan y nos llega una mayor cantidad de radiación.
Por eso, no recibimos la misma cantidad de radiación en todas las situaciones. No es lo mismo estar a la sombra que al sol, ni estar en la playa que en la montaña, hay ciertas circunstancia en las que tenemos que tener un poquito más de precaución si cabe.
Protege tu piel frente a la radiación solar
La exposición a la radiación solar forma parte de nuestro día a día, por eso la fotoprotección debe convertirse en un hábito. Nuestro protector solar facial SPF50 con filtros 100% minerales ofrece protección de amplio espectro frente a UVB, UVA, luz azul e IR-A y está especialmente indicado para pieles sensibles y con tendencia atópica.
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Tipos de radiación solar
Rayos UVA: los más peligrosos a largo plazo
Los rayos UVA son los que llegan en mayor cantidad a la superficie terrestre. Penetran en las capas más profundas de la piel y están muy relacionados con el envejecimiento prematuro y el daño solar acumulado.
Además, están presentes durante todo el año y pueden atravesar las nubes y los cristales. Por eso, aunque no los veamos, nuestra piel sigue estando expuesta.
Rayos UVB: responsables de las quemaduras
Los rayos UVB afectan principalmente a las capas más superficiales de la piel y son los principales responsables de las quemaduras solares.
Su intensidad cambia a lo largo del día y según la época del año, y suele ser mayor durante las horas centrales y en los meses de verano.
Rayos UVC
Estos son filtrados prácticamente en su totalidad por la capa de ozono, y por lo tanto, no llegan a afectar a nuestra piel.
Otros tipos de radiación solar
Además de los UVA, UVB y UVC, el sol también emite luz visible, radiación infrarroja, rayos X y rayos gamma. De todos estos, los únicos que llegan a afectar a la piel son la luz visible y la radiación infrarroja A.
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Luz visible: Incluye la luz azul y además del sol, también la emiten las pantallas y dispositivos móviles. Puede atravesar las nubes y los cristales y se ha visto, que es una de las principales responsables de la aparición de manchas en la piel, sobre todo en fototipos oscuros.
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Radiación infrarroja A: Es la que asociamos principalmente con el calor que sentimos al ponernos al sol. Se ha visto que a largo plazo contribuye al envejecimiento cutáneo, ya que favorece la degradación de fibras de colágeno y elastina.
Cómo afecta el sol a la piel
Efectos inmediatos del sol
Cuando nos empezamos a quemar con el sol enseguida lo notamos. Los efectos más habituales son:
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Enrojecimiento
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Sensación de calor o ardor
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Quemaduras solares
Estos signos indican que la piel ha recibido más radiación de la que puede tolerar, y ya hay un daño solar presente.
Daño solar acumulativo
El daño del sol no aparece únicamente cuando nos quemamos. Cada exposición cuenta y, con el paso de los años, puede acabar pasando factura a nuestra piel.
La exposición solar acumulada puede favorecer la aparición de manchas, arrugas, pérdida de firmeza y elasticidad. De hecho, el sol es uno de los principales responsables del envejecimiento prematuro de la piel.
Riesgos para la salud cutánea
Pero el daño solar va mucho más allá de las manchas o las arrugas. Una exposición excesiva y prolongada también puede aumentar el riesgo de problemas más serios en la piel como es el cáncer de piel.
Por eso, protegerse del sol no es solo para evitar quemarnos, sino también una cuestión de salud.

Protege tu piel frente a la radiación solar
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Darse rayos UVA: riesgos reales
Las cabinas de bronceado son una agresión para la piel. Aunque permiten ponerse moreno rápidamente, los rayos UVA artificiales pueden favorecer el envejecimiento prematuro, la aparición de manchas y el daño acumulado en la piel.
Además, que no aparezca una quemadura no significa que la piel no esté sufriendo los efectos de la radiación. Por eso, el uso frecuente de cabinas de bronceado no es una forma segura de ponerse moreno.
Diferencia entre sol natural y cabinas UV
El sol emite diferentes tipos de radiación, mientras que las cabinas de bronceado utilizan principalmente rayos UVA de forma concentrada.
Lo que sí es común en ambos casos es que consiguen broncear la piel, pero algo tenemos que tener claro, no existe ningún bronceado es seguro, y estar morenos, ya es una señal de daño solar en la piel.Protege tu piel frente a la radiación solar
Cómo proteger la piel de la radiación solar
Uso de protector solar adecuado
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Elige un SPF adecuado para tu piel, mínimo un SPF 30 o 50. Además, fijate que sea de amplio espectro, esto indicará que no solo protege frente a UVB, sino frente a toda la radiación solar.
Una buena opción es nuestro Protector solar 100% mineral, nos protege de todo el espectro, y además, tiene un toque de color, caracteristica que le ofrece un extra de protección frente a la luz visible, principal responsable de las manchas.
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Aplica suficiente cantidad, 2 mg por cm cúbico de piel.
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Reaplica cada dos horas y después de bañarte, sudar o secarte con la toalla.
Hábitos para reducir el daño solar
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Busca la sombra en las horas de mayor intensidad.
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Utiliza gorra o sombrero, gafas de sol y ropa protectora.
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Evita pasar demasiado tiempo al sol.
Protección solar durante todo el año
El sol no es solo cosa del verano. Los rayos UVA o la luz visible, están presentes durante todo el año, incluso cuando está nublado o hace frío, por eso protegernos del sol, es un hábito que tenemos que seguir a diario.
Errores comunes frente al sol
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No utilizar protector solar.
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Aplicar muy poca cantidad.
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No reaplicarlo.
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Pensar que en invierno no hace falta protegerse.
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Pasar demasiado tiempo al sol sin protección.
¿Cuándo la radiación solar es más peligrosa?
Ten especial cuidado:
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Al mediodía: la radiación es más intensa.
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Si estás en la montaña: la altitud aumenta la exposición.
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Si estás cerca del agua, la arena o la nieve: estas superficies reflejan la radiación.
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Si tienes la piel clara o sensible: puedes quemarte con mayor facilidad.

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