Manchas rojizas, descamación, picor o cambios en las uñas pueden ser algunos de los síntomas de la psoriasis.
En este blog te contamos qué es, por qué aparece, cómo reconocerla y qué tratamientos existen.
¿Qué es la psoriasis?
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica en la que el sistema inmunitario acelera la renovación de las células de la piel. Como consecuencia, estas se acumulan en la superficie y forman placas rojizas, engrosadas y cubiertas de escamas blanquecinas.
Las lesiones aparecen preferentemente en planos de extensión, como los codos y las rodillas, y en el cuero cabelludo, aunque también pueden afectar a otras zonas del cuerpo.
La psoriasis puede aparecer a cualquier edad y evoluciona habitualmente en forma de brotes, alternando periodos de mayor actividad con otros de mejoría. Además de la piel, también puede afectar a las uñas y a las articulaciones.
¿La psoriasis es contagiosa?
No, la psoriasis no es contagiosa. No se transmite al tocar las lesiones, compartir ropa o toallas, bañarse en la misma piscina ni mantener contacto físico con una persona que la tiene.
La psoriasis está relacionada con el sistema inmunitario y determinados factores genéticos, no con una infección. Por eso, convivir, trabajar o mantener contacto físico con una persona con psoriasis no supone ningún riesgo de contagio.
Hidratación diaria para la piel
Mantener la piel bien hidratada forma parte de sus cuidados diarios cuando existe sequedad, descamación o sensación de tirantez. Nuestra crema hidratante de avena combina avena, aloe vera y manteca de karité en una fórmula corporal pensada para ayudar a mantener la piel hidratada, suave y confortable.
Descubre la crema de avena¿Cómo empieza la psoriasis? Primeros síntomas
La psoriasis suele comenzar con pequeñas manchas o placas rojizas y descamadas, especialmente en los codos, las rodillas y el cuero cabelludo. Al principio puede confundirse con piel seca, eccema o caspa.
Inicio de la psoriasis leve
En sus primeras etapas puede aparecer una o pocas placas:
- Rojizas y bien delimitadas.
- Redondeadas u ovaladas.
- Cubiertas de escamas finas, blanquecinas y nacaradas.
- Generalmente simétricas.
También puede comenzar con pequeños hoyuelos en las uñas o, especialmente en niños y jóvenes, con pequeñas manchas en forma de gota tras una infección por estreptococos.
Síntomas más frecuentes de la psoriasis
Los síntomas más habituales son:
- Placas rojizas, bien delimitadas y generalmente simétricas.
- Escamas finas, blanquecinas y nacaradas.
- Picor.
- Piel seca y agrietada.
- Cambios en las uñas, como pequeños hoyuelos o engrosamiento.
- Inflamación de las articulaciones en caso de artritis psoriásica.
Cuando las lesiones aparecen en los pliegues, las escamas pueden ser menos visibles o incluso estar ausentes.
¿Cómo saber si es psoriasis?
El diagnóstico lo realiza principalmente el dermatólogo mediante la exploración de la piel, las uñas y el cuero cabelludo. En casos dudosos puede realizarse una biopsia.
La psoriasis puede confundirse con otras afecciones, como el eccema, la dermatitis seborreica o las infecciones por hongos, por lo que es importante confirmar el diagnóstico.
Tipos de psoriasis
Existen varios tipos de psoriasis, que se diferencian por el aspecto de las lesiones, su localización y su gravedad. Una misma persona puede presentar más de un tipo a lo largo de su vida.
Psoriasis en placas o psoriasis vulgar
Es la forma más frecuente de psoriasis. Produce placas elevadas, rojizas, bien delimitadas y cubiertas de escamas blanco-plateadas.
Suele aparecer en:
- Cara externa de codos y rodillas.
- Cuero cabelludo.
- Zona lumbar.
- Región entre los glúteos.
Las placas pueden picar, agrietarse y sangrar y suelen evolucionar en forma de brotes.
Psoriasis en gotas
Se caracteriza por la aparición repentina de muchas lesiones pequeñas, en forma de gota, principalmente en el tronco, los brazos y las piernas.
Es más frecuente en niños, adolescentes y adultos jóvenes y suele aparecer después de una infección de garganta por estreptococos. En algunos casos desaparece en semanas o meses, aunque también puede evolucionar hacia una psoriasis en placas.
Psoriasis inversa o de pliegues
Afecta principalmente a los pliegues, como las axilas, la ingle, debajo de las mamas, entre los glúteos y los genitales.
Las lesiones son rojas, lisas y brillantes y suelen presentar poca o ninguna descamación. El calor, el sudor y el roce pueden empeorarlas.
Psoriasis en las uñas
Puede afectar a las uñas de las manos y de los pies y, en algunos casos, ser el único signo de psoriasis.
Los cambios más habituales son:
- Pequeños hoyuelos en la superficie.
- Manchas amarillentas o anaranjadas.
- Engrosamiento de la uña.
- Acumulación de material debajo de la uña.
- Despegamiento de la uña.
Puede confundirse con una infección por hongos y su presencia se relaciona con un mayor riesgo de artritis psoriásica.
Psoriasis pustulosa
La psoriasis pustulosa produce pústulas, pequeñas lesiones llenas de pus que no se deben a una infección. Puede aparecer de forma localizada, especialmente en las palmas de las manos y las plantas de los pies, o extenderse por gran parte del cuerpo.
La forma generalizada puede acompañarse de fiebre y malestar y requiere atención médica.
Psoriasis eritrodérmica
La psoriasis eritrodérmica es una forma poco frecuente y grave en la que el enrojecimiento y la descamación afectan a gran parte de la superficie de la piel.
Puede producir picor, ardor y alteraciones en la regulación de la temperatura y la pérdida de líquidos, por lo que requiere atención médica urgente.
Cuida la piel seca y sensible del rostro
La piel del rostro también puede necesitar un cuidado hidratante especialmente suave. Nuestra crema facial para piel atópica está formulada para pieles sensibles y con tendencia atópica, con una textura ligera y de fácil absorción para incorporar cómodamente a la rutina facial diaria.
Descubre la Crema facial de repolloPsoriasis según la zona del cuerpo
La psoriasis puede aparecer en distintas partes del cuerpo y no siempre se presenta de la misma manera. Además, según la zona afectada, puede resultar más o menos molesta y requerir unos cuidados u otros.
Psoriasis en codos y rodillas
Es una de las zonas más habituales. Las placas suelen aparecer en la parte externa de los codos y las rodillas y suelen ser gruesas, estar bien delimitadas y presentar bastante descamación.
El roce y los pequeños golpes o traumatismos pueden hacer que las lesiones aparezcan o empeoren. Al tratarse de zonas con la piel más gruesa, las placas también pueden ser más difíciles de tratar.
Psoriasis en las manos y los pies
La psoriasis palmoplantar afecta a las palmas de las manos, las plantas de los pies y, en algunos casos, los dedos. La piel puede engrosarse, descamarse y llegar a formar grietas que resultan dolorosas.
Aunque afecte a una zona pequeña, puede dificultar actividades tan cotidianas como trabajar, escribir, coger objetos o caminar. Además, a veces se confunde con un eccema o con una infección por hongos.
Psoriasis en el cuero cabelludo
Es una localización bastante frecuente. Suele aparecer como placas rojizas cubiertas de escamas gruesas y puede extenderse más allá de la línea del pelo, hacia la frente, la nuca o detrás de las orejas.
El picor es habitual y las escamas pueden confundirse fácilmente con caspa. También puede confundirse con la dermatitis seborreica, aunque en la psoriasis las placas suelen estar más delimitadas y las escamas son más gruesas.
Psoriasis en la cara
Aunque es menos frecuente, también puede aparecer en el rostro. Suele localizarse en zonas como las cejas, la línea del pelo, los laterales de la nariz, alrededor de la boca o las orejas.
Las lesiones suelen ser más finas y menos descamadas que las del resto del cuerpo, por lo que pueden confundirse con una dermatitis seborreica. Como la piel de la cara es más fina, el tratamiento debe adaptarse a esta zona y estar indicado por un dermatólogo.
¿Por qué sale la psoriasis? Causas y desencadenantes
No se conoce una única causa de la psoriasis. Se sabe que existe una predisposición genética y que determinados factores pueden favorecer que aparezca o desencadenar nuevos brotes.
Predisposición genética y sistema inmunitario
La psoriasis tiene un componente genético, aunque tener antecedentes familiares no significa que la enfermedad vaya a aparecer necesariamente.
Además, el sistema inmunitario participa en la enfermedad y provoca una respuesta inflamatoria que hace que las células de la piel se renueven más rápido de lo normal.
Psoriasis nerviosa: el papel del estrés
El estrés emocional puede favorecer la aparición de la psoriasis o empeorar los brotes. Algunas personas notan que las lesiones aparecen o aumentan durante épocas de mayor tensión o preocupación.
Otros desencadenantes
Además del estrés, existen otros factores que pueden desencadenar o empeorar los brotes:
- Infecciones: especialmente las infecciones de garganta causadas por estreptococos.
- Traumatismos: cortes, arañazos, quemaduras o rozaduras pueden favorecer la aparición de lesiones en esa zona.
- Medicamentos: algunos fármacos, como las sales de litio, los betabloqueantes o determinados antipalúdicos y antiinflamatorios, pueden desencadenar o empeorar los brotes.
- Alcohol: su consumo puede favorecer el empeoramiento de la enfermedad.
- Factores metabólicos: algunas alteraciones metabólicas también pueden estar relacionadas con la aparición de brotes.
La retirada brusca de corticoides también puede provocar un empeoramiento importante, por lo que estos medicamentos nunca deben suspenderse sin indicación médica.
Una Limpieza Suave Empieza en la Ducha
Cuando la piel está seca o sensible, también importa cómo la limpiamos cada día. Nuestro gel de baño de arroz púrpura es un limpiador Syndet con pH fisiológico, formulado para limpiar suavemente la piel y respetar su manto hidrolipídico.
Descubre el Gel de Arroz Púrpura¿La Psoriasis Tiene Cura? Tratamiento
La psoriasis no tiene una cura definitiva, porque se debe a una predisposición del sistema inmunitario que no desaparece. Sin embargo, hoy existen tratamientos muy eficaces que permiten controlarla y, en muchos casos, conseguir que la piel quede limpia o casi limpia durante largos periodos. El tratamiento se elige según el tipo de psoriasis, su extensión, las zonas afectadas, su impacto en la calidad de vida y la presencia de otras enfermedades.
Tratamientos Tópicos
Los tratamientos tópicos, los que se aplican directamente sobre la piel, son la primera opción en la psoriasis leve y un complemento en las formas más extensas. Los más utilizados son estos:
- Corticoides tópicos: reducen la inflamación, el enrojecimiento y el picor. Su potencia se adapta a la zona, más suaves en cara y pliegues, y se usan en ciclos para evitar efectos secundarios como el adelgazamiento de la piel.
- Derivados de la vitamina D: frenan la proliferación excesiva de las células de la piel. A menudo se combinan con corticoides en un mismo producto, lo que mejora la eficacia.
- Queratolíticos: como el ácido salicílico o la urea, que ablandan y eliminan las escamas y ayudan a que los demás tratamientos penetren mejor.
- Inmunomoduladores tópicos: útiles en la cara y los pliegues, donde la piel es más fina.
- Emolientes: hidratan y reducen la descamación, y son la base del cuidado diario.
Su eficacia depende mucho de la constancia y de seguir bien las indicaciones del dermatólogo.
Fototerapia
La fototerapia consiste en exponer la piel a luz ultravioleta de forma controlada, en cabinas especiales de los servicios de dermatología. La radiación ultravioleta tiene un efecto antiinflamatorio y frena la renovación acelerada de la piel, lo que mejora las placas.
La modalidad más utilizada es la luz ultravioleta B de banda estrecha. Otra opción es la ultravioleta A combinada con un medicamento que sensibiliza la piel a la luz. Se indica sobre todo en psoriasis moderadas o extensas que no responden a las cremas, y también existen equipos localizados para manos, pies o cuero cabelludo.
Requiere varias sesiones por semana durante algunas semanas, lo que exige disponibilidad para acudir al hospital. Es un tratamiento eficaz y seguro bajo control médico, aunque el dermatólogo vigila la dosis total recibida a lo largo del tiempo.
La exposición moderada al sol natural también suele mejorar la psoriasis, pero siempre con precaución, porque las quemaduras pueden desencadenar nuevos brotes.
Tratamientos Sistémicos y Biológicos
Cuando la psoriasis es moderada o grave, afecta a zonas especialmente sensibles o no responde a los tratamientos anteriores, el dermatólogo puede indicar tratamientos sistémicos, que actúan en todo el organismo.
Los tratamientos sistémicos clásicos se toman por vía oral o inyectada y reducen la actividad del sistema inmunitario o la proliferación de la piel. Hay también medicamentos orales más recientes que actúan de forma más dirigida sobre la inflamación.
Los tratamientos biológicos han supuesto una revolución en la psoriasis. Son medicamentos inyectables que bloquean de forma muy específica las moléculas responsables de la inflamación psoriásica. Consiguen que muchos pacientes tengan la piel completamente o casi completamente limpia, con una gran mejora en su calidad de vida, y algunos se administran solo cada pocas semanas o meses. También son eficaces en la artritis psoriásica.
Todos estos tratamientos requieren controles periódicos y análisis antes y durante su uso, y algunos no pueden utilizarse en el embarazo. Su elección y seguimiento corresponden siempre al dermatólogo.
Vivir con Psoriasis: Alimentación y Cuidados
Además del tratamiento médico, los hábitos de vida influyen mucho en la evolución de la psoriasis. Cuidar la alimentación, mantener un peso saludable, no fumar, moderar el alcohol y proteger la piel ayudan a reducir los brotes y a que los tratamientos funcionen mejor.
¿Qué No Deben Comer las Personas con Psoriasis?
No existe una lista de alimentos prohibidos para todas las personas con psoriasis ni una dieta que la cure. Sin embargo, la alimentación sí influye, sobre todo a través del peso y de la inflamación. Conviene limitar estos alimentos:
- Alcohol: es el factor más claramente relacionado con el empeoramiento de la psoriasis.
- Ultraprocesados, bollería, bebidas azucaradas y alimentos ricos en azúcares añadidos.
- Grasas saturadas en exceso, carnes procesadas y embutidos.
En cambio, seguir una dieta mediterránea, rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva, se asocia a formas menos graves de la enfermedad. En las personas con sobrepeso, perder peso mejora la psoriasis y la respuesta a los tratamientos.
La dieta sin gluten solo es útil si existe celiaquía o una sensibilidad al gluten confirmada mediante pruebas. Eliminar alimentos por cuenta propia o seguir "dietas milagro" no está justificado y puede provocar carencias nutricionales.
Cuidados de la Piel y Hábitos Que Ayudan
Algunos hábitos diarios ayudan a mantener la psoriasis bajo control:
- Hidrata la piel a diario con cremas emolientes sin perfume, sobre todo después de la ducha. Reduce la descamación, el picor y las grietas.
- Dúchate con agua tibia y limpiadores suaves, y seca la piel con suaves toques.
- No te rasques ni arranques las escamas, porque dañar la piel favorece nuevas placas.
- Toma el sol con moderación y protección, evitando siempre las quemaduras.
- Usa ropa de algodón y evita prendas ásperas o muy ajustadas en las zonas afectadas.
- No fumes y modera el consumo de alcohol.
- Haz ejercicio regularmente y cuida el descanso.
- Sigue el tratamiento aunque mejores, sin abandonarlo por tu cuenta.
Contactar con asociaciones de pacientes, como Acción Psoriasis, también puede aportar información, apoyo y experiencias de otras personas que conviven con la enfermedad.
Hidratación Diaria Para la Piel Seca
Mantener la piel bien hidratada forma parte de sus cuidados diarios cuando existe sequedad, descamación o sensación de tirantez. Nuestra crema hidratante de avena combina avena, aloe vera y manteca de karité en una fórmula corporal pensada para ayudar a mantener la piel hidratada, suave y confortable.
Descubre la Crema de Avena¿Es Grave la Psoriasis? Enfermedades Asociadas
La psoriasis no es mortal: en la gran mayoría de los casos es una enfermedad crónica que, bien tratada, permite llevar una vida completamente normal. Solo las formas eritrodérmica y pustulosa generalizada, poco frecuentes, pueden ser graves y requieren atención urgente. Su importancia está en que, sobre todo en las formas moderadas y graves, se asocia a otras enfermedades que conviene vigilar.
Artritis Psoriásica
La artritis psoriásica es la complicación más importante de la psoriasis. Afecta aproximadamente a entre el 15 y el 30 % de las personas con la enfermedad y suele aparecer varios años después de las lesiones de la piel, aunque a veces lo hace antes o al mismo tiempo.
Produce dolor, hinchazón y rigidez en las articulaciones, sobre todo por la mañana. Puede afectar a los dedos de manos y pies, a veces con una hinchazón completa del dedo conocida como "dedo en salchicha", y también a las rodillas, los tobillos o la columna. Es frecuente el dolor en las zonas donde los tendones se unen al hueso, como el talón.
Tener psoriasis en las uñas o en el cuero cabelludo aumenta el riesgo de desarrollarla. Detectarla pronto es fundamental, porque sin tratamiento puede dañar las articulaciones de forma permanente. Si tienes psoriasis y notas dolor articular persistente, coméntalo con tu dermatólogo, que valorará la derivación al reumatólogo.
Riesgo Cardiovascular, Metabólico y Emocional
La inflamación de la psoriasis no se limita a la piel, y por eso las personas con psoriasis, sobre todo moderada o grave, tienen un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades:
- Enfermedades cardiovasculares, como el infarto o el ictus.
- Síndrome metabólico: obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y colesterol elevado.
- Hígado graso.
- Otras enfermedades inflamatorias, como la enfermedad inflamatoria intestinal o algunas inflamaciones oculares.
Por eso es recomendable controlar con el médico la tensión arterial, el peso, la glucosa y el colesterol.
El impacto emocional también es muy relevante. La visibilidad de las lesiones, el picor y el estigma se asocian a baja autoestima, ansiedad, depresión y aislamiento social. Hablar de ello con el médico y buscar apoyo psicológico si es necesario forma parte del cuidado integral de la psoriasis.
¿Cuándo Acudir al Dermatólogo?
Ante la sospecha de psoriasis, lo recomendable es acudir al dermatólogo para confirmar el diagnóstico y empezar cuanto antes el tratamiento adecuado. Un control temprano mejora la evolución de la enfermedad y reduce su impacto en la calidad de vida.
Si ya tienes el diagnóstico, conviene volver a consultar en estas situaciones:
- Las placas se extienden, aparecen en zonas nuevas o los brotes son cada vez más frecuentes.
- El tratamiento no funciona después de unas semanas o te produce efectos secundarios.
- Notas dolor, hinchazón o rigidez en las articulaciones, o cambios en las uñas.
- La psoriasis afecta a tu descanso, tu trabajo, tus relaciones o tu estado de ánimo.
- Vas a empezar un medicamento nuevo, estás planeando un embarazo o ya estás embarazada.
Acude a urgencias si la piel se enrojece de forma generalizada, aparecen pústulas por el cuerpo o tienes fiebre, escalofríos o malestar general junto a un brote. Estos signos pueden indicar una forma grave de psoriasis que necesita atención inmediata.


0 comentarios