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¿Notas la piel tirante después de lavarte la cara? ¿Sientes tu piel apagada aunque utilices crema hidratante? Si has respondido que sí a alguna de estas preguntas, puede que tu piel esté seca y necesite hidratación.
En este blog te contamos cómo saber si tu piel está seca, cómo hidratar la cara correctamente, y qué hábitos pueden ayudarte a mantener una buena hidratación facial.
Por qué es importante la hidratación facial
La hidratación facial es uno de los pilares fundamentales para mantener la piel sana, fuerte y con buen aspecto. Una piel correctamente hidratada no solo se ve más luminosa y suave, sino que también desempeña mejor su función de barrera frente a las agresiones externas, como el frío o el viento.
Nuestra piel pierde agua de forma continua a través de un proceso natural conocido como pérdida transepidérmica de agua. Cuando esa pérdida es mayor de lo normal o la piel no es capaz de retener suficiente agua, aparecen los primeros signos de deshidratación: tirantez, falta de confort, aspecto apagado o una mayor sensibilidad.
¿Qué ocurre cuando la piel está deshidratada?
Es habitual pensar que solo las personas con la piel seca necesitan hidratación, pero la realidad es que cualquier tipo de piel puede sufrir deshidratación.
Cuando la piel pierde agua, se deshidrata y la función barrera puede debilitarse. Si esto ocurre, es normal notar síntomas como:
- Sensación de tirantez o incomodidad
- Aspecto apagado y sin luminosidad
- Aparición de pequeñas líneas o arrugas
- Mayor sensibilidad frente a factores externos
Si notas alguno de estos síntomas, es posible que tu piel necesite un extra de hidratación.
Diferencia entre piel seca y piel deshidratada
Este es uno de los errores más comunes cuando hablamos de hidratación facial.
La piel seca, viene determinada por la genética, es un tipo de piel que produce menos grasa de forma natural y podemos identificarla si después de lavarnos la cara por la mañana, al poco rato la notamos tirante y áspera. La piel deshidratada, en cambio, es un estado de la piel, puede aparecer en pieles grasas o secas y es aquella piel a la que le falta agua. Podemos identificarlo observando nuestra piel, si la tienes grasa (con brillos, textura irregular o imperfecciones), y además notas tirantez o descamación en ciertas zonas, entonces la tienes deshidratada.
En ambos casos, necesitamos incorporar cremas para hidratar la piel, pero no necesariamente tienen que ser iguales.
Aporta hidratación y confort a tu piel
Si tu piel presenta sequedad, tirantez o sensibilidad, una buena crema hidratante puede marcar la diferencia. Nuestra crema facial de repollo ayuda a hidratar, calmar y reforzar la barrera cutánea para mantener la piel más confortable cada día.
Ver crema facialCómo hidratar la cara correctamente paso a paso
Para conseguir que tu piel se sienta hidratada lo más importante es seguir una rutina corporal y facial constante. No se trata de utilizar muchos productos, sino de utilizar los adecuados para tu piel y en el orden correcto.
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Limpieza suave antes de hidratar
De nada sirve aplicar mil cremas si no hacemos una buena limpieza, suave y respetuosa.
A lo largo del día, la piel acumula residuos que conviene eliminar antes de aplicarnos cualquier producto. Por eso es tan importante hacer la doble limpieza por la noche. Por la mañana, un solo paso de limpieza es suficiente.
Eso sí, es importante utilizar limpiadores suaves que respeten la barrera cutánea. Una limpieza demasiado agresiva puede alterar la capa lipídica de la piel y favorecer una mayor pérdida de agua.
Una excelente opción son el bálsamo limpiador desmaquillante y el gel syndet de arroz púrpura, realizan una limpieza muy eficaz, pero a la vez respetuosa con la función barrera y la microbiota de nuestra piel.
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Sérum hidratante
Un sérum hidratante es una buena opción si buscas una hidratación más profunda. Gracias a su textura ligera, llega a capas más profundas de la piel, consiguiendo una gran hidratación. Ingredientes como el pantenol, las ceramidas o el ácido hialurónico son buenas opciones.
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Crema hidratante
La crema hidratante es la encargada de mantener toda esa hidratación en la piel, ya que forma una película que consigue retener mejor la humedad y que no se escape demasiada agua.
Además, ayuda a mantener la piel más cómoda, protegida y con mejor aspecto a lo largo del día. Debes utilizar cremas hidratantes acordes a tu tipo de piel, si la tienes más bien grasa, tendrán que ser más ligeras y no comedogénicas, y si por el contrario, tu piel es más seca, buscarás texturas más ricas.
La crema facial de repollo es ligera y no comedogénica, por lo que puede utilizarse en cualquier tipo de piel, incluso en aquellas más sensibles, gracias a sus activos calmantes y reparadores.
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Protector solar
Muchas veces nos centramos en sérums y cremas hidratantes, pero nos olvidamos del protector solar.
Sin embargo, utilizarlo todas las mañanas es igual o incluso más importante. Además de proteger la piel del sol, es interesante que incluya activos hidratantes para aportar ese extra de hidratación a nuestra piel.
De hecho, si contiene activos hidratantes, en pieles grasas o que no requieran de mucha hidratación, podríamos saltarnos el paso de la crema y aplicar directamente el protector solar.
Hidratación intensiva en momentos puntuales
Pese a seguir todos estos pasos correctamente, muchas veces, si tenemos la piel muy seca y en épocas como el invierno que el clima es más seco, puede no resultar suficiente.
Para esto, tenemos las mascarillas, son productos más pensado para usar semanalmente o de vez en cuando y nos van a ofrecer un chute de hidratación al instante. Un buen truco es poner una capa mucho más gruesa de tu crema hidratante favorita y dejarla actuar toda la noche, ¡verás con qué piel te levantas al día siguiente!
Errores que empeoran la deshidratación
Utilizar limpiadores demasiado agresivos, olvidarnos de la crema hidratante o exponernos al sol sin protección son algunos de los errores más habituales que pueden hacer que la piel se deshidrate más fácilmente.
Descubre tu rutina completa de hidratación facial
Una piel hidratada empieza con una rutina adecuada. Descubre nuestra colección de cuidado facial para piel sensible, con productos diseñados para limpiar, hidratar y proteger la piel respetando su barrera natural.
Ver rutina facial
Hábitos que mejoran la hidratación de la piel
Más allá de los productos que utilices, hay algunos hábitos que pueden ayudarte a mantener la piel hidratada a largo plazo.
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Aplicar los productos en el orden correcto
Aplicar los productos en el orden correcto ayuda a que cada uno cumpla mejor su función. Lo ideal es empezar por las texturas más ligeras, como los sérums, y terminar con las más densas, como la crema hidratante, para ayudar a mantener toda esa hidratación en la piel.
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Utilizar protector solar a diario
La exposición solar además de dañar la piel puede favorecer la pérdida de agua y alterar la función barrera de la piel. Por eso es tan importante aplicar el protector solar a diario.
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Mantener una buena hidratación y alimentación
Aunque la hidratación de la piel no depende únicamente de lo que bebemos, mantener una buena hidratación y seguir una alimentación equilibrada es fundamental para mantener la piel correctamente hidratada.
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Evitar factores que secan la piel
Factores como utilizar agentes limpiadores muy fuertes, productos cosméticos demasiado astringentes o que la humedad relativa del ambiente sea muy seca, hacen que la piel pierda más agua, y por tanto se deshidrate más fácilmente. Controlar estos aspectos es clave para conseguir una piel sana e hidratada.
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Ser constante con la rutina
No necesitas una rutina facial de diez pasos para conseguir una piel hidratada. Lo más importante es ser constante y cuidar tu piel cada día.

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